
El karate es una de las más hermosas y nobles disciplinas japonesas que he tenido la fortuna de practicar por más de 15 años. He pasado muchas experiencias como estudiante, competidora y ahora como maestra.
El karate me ha ayudado en muchos aspectos de mi vida. He aprendido que todo se puede alcanzar en base al esfuerzo y la dedicación. Que el respeto se gana y que la paciencia es una virtud.
Uno de mis sueños como karateca era tener mi propia escuela y desde hace 5 años ese sueño se hizo realidad. Agradezco de antemano a todos los que lo de alguna forma colaboraron con su realización.
A lo largo de los años que he estado como maestra, han pasado más de 100 alumnos por nuestra escuela, algunos han perseverado y están actualmente con nosotros, otros por diversas causas se han tenido que ir, pero a cada uno de ellos he tratado de compartirle algo de lo que sé de esta hermosa disciplina con mi mayor esfuerzo y dedicación.
A pesar del cansancio y de las situaciones difíciles por las que se ha pasado siempre he tratado de estar ahí con las fuerzas que me quedan para seguirles dando más.
Gracias por todos esos momentos que hemos compartido y que ya forman parte de la historia de Manak.
¡¡Felicidades a todos esos alumnos perseverantes que ya tienen muchos años con nosotros y a los nuevos bienvenidos, esperamos que hayan llegado para quedarse!!
Dios los bendiga a todos.
Atte. Dulce Cantú